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Batán, más que una cárcel

por Sebastian Florindo Email

Batán, más que una cárcel

Batán es una de las cárceles más conocidas, y no por estar cerca del destino turístico más popular del país, si no por haber alojado al ex campeón mundial de boxeo Carlos Monzón: Pero sin dudas ambas características son inseparables que ya Monzón termino ahí por un hecho ocurrido en sus vacaciones.

Pero Batán no es solo una de las llamadas "cárceles modelos" sino que es un modelo de deshumanización y degradación, con una alimentación que no supera los 200 gramos diarios de mala calidad, según denunciaron el defensor ante Casación, Mario Coriolano; la defensora general marplatense, Cecilia Boeri, y la secretaria de Ejecución Penal de esa jurisdicción, Fabiana Danti, y que fue corroborado por el Juez de Necochea Mario Juliano [1]
Esta cárcel recoge unos eventos poco conocidos de la historia argentina, de una Argentina que se había globalizado, que había incursionado militarmente en casi todo el globo. Es sabido que la independencia argentina, o en aquel entonces Provincias Unidas del Rio de la Plata hubiera sido más difícil si Francia no hubiera invadido España provocando la orfandad local. Sin embargo Francia no solo le dio sentido de oportunidad a la argentina para independizarse de España, también proveyó de uno de los militares argentinos más notables: Hipólito Bouchard(1780-1837), quien cobro relevancia en los mares.

Bouchard estuvo al mando del crucero corsario "La Argentina" entre 1817 y 1819, sus acciones fueron muchas, se intento bloquear Manila, actual capital de Las Filipinas, se tomo el puerto de Santa Cruz - también en Las Filipinas; se desistió de tomar la costa china; se asedio Hawai - y se dice que el rey Kamehameha, habría aceptado la soberanía de las provincias unidas del Rio de la Plata; se tomo Monterrey -actual México- a fines de 1818, y de ahí se tomo un rancho en la actual Santa Bárbara, California, Estados Unidos, y luego la isla de Santa Cruz cercana a California. Ya en 1819 se bloquearon puertos mexicanos, luego se ataco al territorio centroamericano y el periplo termino en Valparaiso, Chile, cuando Bouchard se unió a la lucha independentista de San Martin.
Sin dudas Las Provincias Unidas del Rio de la Plata ya tenían identificación con el nombre Argentina, sin dudas la Argentina recorrió el mundo con imperio liberador, luchando contra el alicaído imperio monárquico, era el imperio de las ideas de Esteban Echeverría que iba junto a Bouchard, era el imperio argentino. Como recuerdo de la aventura imperial argentina surgieron la histórica bandera filipina adoptada por el Katipunan en 1897 que con su sol recuerda a nuestra insignia patria ya que posee el mismo diseño facial, así como también, aunque en menor medida y con un sol un poco distinto, la actual bandera de las filipinas; y la indudable similitud en colores - aunque no en forma- con la actual bandera de Guatemala, y las aun más parecidas Nicaragua, El Salvador, y Honduras con sus franjas celeste, blanca y celeste como la Argentina, con la sola modificación del escudo central.

En la cárcel bonaerense la libertad muto en encierro, los bastos océanos en pequeñas cubetas de agua estancada. La cárcel que tomo su nombre del imperio argentino, es el nombre de una isla asediada por La Argentina, el crucero corsario de las Provincias Unidas del Rio de la Plata. Batan fue una batalla económica y cultural en el siglo XIX, Batan es una batalla económica y cultural en el siglo XXI: Solo que ahora la cultura no es de libertad, si no de encierro; no de comercio, si no de escases. El imperio militar se transformo en un imperio policial, los soldados y marinos, en guardia cárceles; los otros- que eran los de afuera-, ahora son los de adentro, porque Batán es como diría Karl Marx: "Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvido de agregar: una como tragedia y la otra como farsa" [2] ya que una acción militar siempre es una tragedia y creer que cárcel de Batán es seguridad, como vimos, es una farsa

[1] http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-221435-2013-06-03.html Vista el 25 de junio de 2014
[2] Karl Marx: "Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850" y "El dieciocho brumario de Luis Bonaparte" Pag 213. Colección Austral, Ed. Espasa Calpe 1995
Sebastián Florindo 28 de junio de 2014

El argentino promedio no esta en contra del delito

por Sebastian Florindo Email

El argentino promedio no esta en contra del delito

El Argentino promedio no esta en contra del delito, esta frase, chocante de por si, pretende introducirnos en una meditación. Como puntos aclaratorios diré que cuando me refiero al “argentino” hablo de la mayoría de la población y por delito tomare a toda la violación de las normas.

Hoy esta muy de moda, impulsado por los medios masivos de comunicación, hablar de imputabilidad de menores y penas mas duras, llegando incluso al pedido de pena de muerte.

En una situación habitual en la Metrópoli de Buenos Aires podemos analizar un caso testigo, del cual se puede extraer una lógica que se repite en otros ámbitos.

Un colectivo va con exceso de velocidad, sin detenerse donde los pasajeros desean subir. En general esta violación de las normas genera que los pasajeros varados insulten o hagan gestos, y dada la oportunidad (Por ejemplo que el colectivo sea detenido por un semáforo o por el trafico), llegar hasta el medio de transporte y golpear la puerta, a veces con violencia; en este caso es claro que las victimas que quedan varadas reaccionan.

Del colectivero infractor, siendo alguien que no acata las normas, no se puede esperar mucho, las autoridades de transito suelen estar ausentes o en caso de que estén suelen mirar para otro lado, estas cosas se han dicho mucho, pero se puede ir mas allá. ¿Qué pasa con los pasajeros que están en el medio de transporte? Cualquiera sabe que los pasajeros, en general, no solo no alzan la voz en señal de protesta, sino que suelen quedar complacidos por que llegaran a destino más rápidamente. Hasta acá parece claro que lo que importa para pasar a la acción es ser victima y no que se viole la norma.

Este argumento de que al argentino no le molesta el delito sino ser la víctima, se podría objetar diciendo que en las marchas por pedido se seguridad hay mucha gente, que sin ser victima, participa. Esto me parece que no es tan así, ya que la persona que acompaña, generalmente se siente victima por un sentimiento de empatía. La muy oída frase “a cualquiera le puede tocar” no hace mas que confirmar que uno “salta” solo cuando se siente víctima y si no prefiere no meterse, y una sociedad funciona bien, solo en marcos de solidaridad y respeto, cuando un individuo se preocupa hasta por lo no puede afectar. Este no meterse muchas veces implica una complicidad por omisión y no seria complicidad en el caso de que alzar la voz imponga un gran riesgo para la persona.

Ahora veamos, somos cómplices por omisión, y no solo eso, sino que nos solemos sentir reconfortados cuando de la violación a la norma obtenemos un beneficio (Cuando el colectivo no le para a los demás llegamos más rápido). Este es el problema social con el delito, a mi entender. Porque es entendible que los delincuentes delincan, eso los define como tales, pero si hay 30.000.000 de cómplices, aunque sea por omisión, en el país (excluyo a los menores por su imputabilidad) el tema se complica.

El artículo 108 del código penal argentino dice:

Art.108.- Será reprimido con multa de $ 750 a $ 12.500, el que encontrando perdido o desamparado a un menor de diez años o a una persona herida o inválida o amenazada de un peligro cualquiera, omitiere prestarle el auxilio necesario, cuando pudiere hacerlo sin riesgo personal o no diere aviso inmediatamente a la autoridad.
(texto originario con la modificación dispuesta por la ley 24286 en cuanto al monto de la multa).”

Este articulo refuerza la idea de que el delito esta mucho mas extendido de lo que pretendemos. ¿Cuánta gente circula por Retiro a Constitución? ¿Cuántos prestan auxilio a los niños de la calle? Parecería que para la gente “de bien” hay “no delitos”, que son los que no los afectan ni directamente ni empáticamente y delitos malos, que son los que les puede suceder. Así creo que no se puede combatir la criminalidad, porque simplemente toda la sociedad esta inserta en el sistema criminal y ayuda a su reproducción.

Sebastian Florindo

26 de abril de 2009