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Carta a Jorge Lanata

por Sebastian Florindo Email

Estimado Lanata: Sin dudas no puedo más que agradecerle su esfuerzo por clarificar a la gente quien es quien, por mostrar que usted no es muy distinto a Elisa Carrio, hoy venida a menos, cuando se refería a nuestra presidenta, hoy reelecta, como “la viudita”; o como la “señora de los almuerzos”, que se regodeaba con invitados de la altura de Videla, cuando se atrevió a dudar de si el expresidente había muerto realmente. Señor Lanata hoy mas que nunca queda claro, quien es usted, gracias por reclarificarlo, usted es ese periodista que no se atrevió a dudar de la forma en que se realizó la transferencia de Papel Prensa durante la ultima dictadura militar, y no esta de menos agradecerle que haya mostrado que ser periodista no es necesariamente investigar o tener un compromiso con la verdad, sino simplemente tener un compromiso con algo que no me atrevo a aventurar que es, porque lo desconozco. Es usted quien pasó de presentar, a modo de denuncia, las relaciones de Clarín con distintos medios, de forma que esta empresa era señalada como un multimedios de dimensiones hegemónicas, a defenderlo por ser “el más débil”.

Señor Lanata, déjeme decirle algo, uno puede estar en una posición política alterna, y es aceptable, uno puede cambiar de posición ideológica y esto puede ser parte del proceso de crecimiento personal y, por lo tanto aceptable.
Puedo decir que apreciaba sus comentarios, como veo el programa de Mariano Grandona, no porque comulgue con vuestros discursos, sino simplemente porque la opinión distinta me permite corregir o replantear mis propias ideas, o simplemente buscar mejores o nuevas argumentaciones para sostener o reforzar las ideas que ya tenía, en definitiva, me permite crecer.

Pero llega un punto que las ideas expresadas dejan de ser políticas o ideológicas y muestran una forma moral del ser que las enuncia, en este caso, este ser moral es usted señor Lanata, y se muestra como alguien que se burla de una mujer que perdió su marido, de dos hijos que perdieron a su padre, de miles de militantes a lo largo y ancho del país que sienten que Néstor Kirchner les dio esperanzas después de la desnutrición rampante de 2002, que le dio trabajo a millones, y a los que no pudo, al menos les entrego un plan asistencial que les permitió sobrevivir para que hoy puedan soñar.
Señor Lanata, no me extenderé mucho mas, porque creo, que quien, en una discusión política o ideológica, apela a agravios, es alguien a quien se le acabaron los argumentos y por esto mismo es inútil plantear este comentario en ese campo de discusión, pero déjeme decirle esto, uno puede ser critico de muchas cosas del kirchnerismo, como yo lo soy, pero de lo que no me caben dudas, es que no quiero estar de su lado, de Grondona, de Carrio o de la “señora de los almuerzos” y esto ni siquiera es por sus posturas políticas e ideológicas, sino simplemente por como los percibo como seres “humanos”.

Sobre las modas

por Sebastian Florindo Email

Sobre las modas

El diccionario de la real academia española define a la palabra moda como “Uso, modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en determinado país...” ( web: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=moda Vista el 12 de abril de 2007) la moda según el diccionario se refiere usualmente al vestido pero también encontramos modas culturales y hasta de justicia. La argentina suele tener la desgraciada costumbre de poner de moda la lucha por determinado hecho, se puede recordar la moda “No se olviden de Cabezas”, periodista asesinado, la moda del cacerolazo, por los ahorros bancarios; pero surge una pregunta ¿la moda puede estar referida a la ética y la moral? Sin duda, la moda ética y moral es un síntoma de una ética y moral profunda, la ética del no compromiso. Si todos parecen haberse olvidado del periodista cabezas cabe esperar que Fuentealba, el docente asesinado en Neuquen en una manifestación, también pase al olvido en un tiempo mayor o menor.

Si la ética y la moral quedan al arbitrio de las modas esto tiene consecuencias para el desarrollo de una sociedad imprimiendo etapas de marchas y contramarchas en distintas direcciones. El cambio en los caminos del desarrollo termina implicando un desgaste sin sentido, ya que muchas veces las luchas sociales y políticas son abandonadas antes de lograr la justicia o el cambio cultural enfrascándose las masas en nuevos pedidos de justicia. De acuerdo a esta conducta basada en modas de la sociedad, la dirigencia política termina actuando de la misma manera, tratando de reflejar los cambiantes ánimos populares con el fin de obtener parte del electorado. Estos cambios dan al país una imprevisibilidad que terminan repercutiendo en la seguridad jurídica y por ende en la capacidad de atraer inversiones, afectando en ultima instancia a la población en su conjunto.
Por eso me parece que como sociedad nos tenemos que plantar en una postura ética y moral coherente con el fin de conseguir justicia de aquellas cosas que creamos que son justas y ahuyentar a todos aquellos especuladores ocasionales que lucran con nuestra indecisión.

Sebastián Florindo
12 de abril de 2007