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Planes anticrisis
Planes anticrisis
En Argentina se escuchan voces que auguran una crisis, los motivos son varios, crisis internacional, desconfianza hacia el gobierno, falta de credibilidad de los datos del INDEC, factores climáticos, etc. Los resultados sin políticas activas son caída del consumo, tanto por falta de financiación, como por caídas de las expectativas. La caída del consumo genera en el mediano plazo despidos, y un circulo vicioso que los argentinos estamos acostumbrados.
La bibliografía económica recomienda políticas económicas expansivas; estas incluyen baja de impuestos y aumento del gasto público, esto se conoce como políticas keynesianas. Lamentablemente pocas veces se hace referencia a las productividades implícitas de cada obra en el mediano y largo plazo.
En momentos de recesión económica, a mi entender, se abre la posibilidad de realizar obras que en otro momento serian muy costosas. Una casa para personas indigentes se puede hacer en cualquier momento con un costo implícito similar, pero con un costo explicito diferencial, es decir, los costos de obreros y materiales suelen disminuir en tiempos de crisis, pero los costos indirectos (mas conocidos como externalidades) suelen ser estables. Hay otro tipo de gastos donde las externalidades suelen variar mucho, dependiendo de, si es tiempo de crisis o auge económico. Por ejemplo realizar un viaducto en una avenida de una gran ciudad, es mucho mas costoso en tiempo - de la gente que utiliza esa vía en momentos que hay mucho transito - y gastos en combustible, esto, que es una obviedad, muchas veces no es escuchado en los medios de comunicación.
Otro punto a tener en cuenta es como va a afectar esa obra a largo plazo, por ejemplo, un viaducto sobre la avenida 32 de La Plata daría un ahorro a largo plazo que mejoraría la productividad.
Por ultimo también hay costos que uno no puede afrontar como nación en tiempos de crisis. Por ejemplo, un plan de estimulo a la venta de heladeras implica que deben salir divisas del país en concepto de patentes y regalías. Lo que menos necesita el país es drenaje de fondos.
Por último es importante tener presente que las crisis siempre se han superado, y en el caso de la Argentina, muchas han comenzado con cuellos de botella, en los cuales la infraestructura pública y privada no puede abastecer la creciente demanda desembocando en inflación, preludio de la pobreza y caos social.
En este periodo de crisis económica, no se deberían repetir los errores del pasado, se debería hacer gasto publico, pero inteligentemente.
Lista de obras, a mi entender, prioritarias:
1) Gasoducto del noreste, así las personas de Misiones y Corrientes pueden producir sin necesidad del gasto diferencial que imponen las garrafas.
2) Soterramiento del ferrocarril Sarmiento en Capital Federal, para evitar los millones de pesos que se gastan diariamente en horas hombre y combustible en las demoras
3) Rehabilitación ferroviaria y de hidrovías, así cuando el mundo vuelva a demandar nuestros productos podemos ser mas productivos y ganar nuevos mercados
4) Inversión en generación y distribución eléctrica, así ante futuros auges económicos la no debamos optar entre suspensiones o apagones como paso en el 2005.
5) Exploración en minería, así cuando el mundo vuelva a demandar sabremos donde esta lo que queremos vender.
6) Cuidado ecológico, muchas industrias contaminan y en épocas de auge económico no pueden parar su producción para realizar mejoras, durante la crisis económica la industria ya esta parada, el lucro cesante, y por lo tanto el costo de adecuación es menor. Esto a mediano plazo provoca un ahorro en gastos de salud.
7) Educación: en épocas de auge económico muchas personas están en el dilema de estudiar o trabajar, cuando perdieron el empleo ese dilema desaparece. Educar a la gente da empleo y aumenta las posibilidades futuras de la Nación que contará con mayores recursos humanos.
Estas medidas nos preparan para un futuro mejor como país, y si bien no es una venta de heladeras, estoy convencido que las heladeras se venderán por si mismas.
Sebastian Florindo
5 de febrero de 2009
Será que
Será que
Será que no pudieron contra el campo.
Será que la sociedad no le cree.
Será que no creen en la seguridad jurídica.
Será que negocian con algunos oligarcas.
Será que son la nueva oligarquía.
Será que la sociedad organizada se ha puesto de pie.
Será que van contra millones de ciudadanos amorfos.
Será que el campo le dijo no.
Será que el mundo le dice no.
Será que quieren licuar deuda.
Será que quieren blanquear la inflación.
Será que los sindicatos presionan.
Será que necesitan constituirse en acreedores de sus propias deudas.
Será que estamos en default.
Será que mienten.
Será que si son juez y parte se ocultan pruebas.
Será que no saben como sostener el discurso.
Será que día a día son más impotentes.
Será que las reservas que figuran son contables.
Será que los fondos están en el exterior.
Será que es una nueva Santa Cruz.
Nota: Sobre el fin de la AFJP
Sobre la locura en la política
Sobre la locura en la política
Albert Einstein definía a la locura, como querer obtener distintos resultados aplicando la misma acción en contextos diferentes.
Bajo esta definición de la locura Argentina pareció y parece estar gobernada por locos, con consecuencias desastrosas. Cuando Menem hizo pasar al país de un sistema de cambio libre a la convertibilidad en agosto de 1991, fue una medida sumamente necesaria. Se venia de una hiperinflación de mas de 5.000 % en 1989 que si bien había bajado un poco al principio de su gobierno, no lograba llegar a niveles aceptables. La hiperinflación tenia consecuencias socioeconómicas como saqueos en supermercados debido al deterioro del salario de las clases trabajadoras que no llegaban a fin de mes, aumento de los negocios especulativos, declinación del ahorro y la inversión con un deterioro de la economía a largo y mediano plazo además de costos económicos debido a la imprevisibilidad. Fijar por ley el valor de la moneda fue una garantía que la gente supo aceptar y se disminuyo el caos. Para sostener la moneda era necesario contar con reservas, las cuales se consiguieron mediante prestamos internacionales y privatizaciones. Ya en 1994 el país contaba con reservas de sobra para mantener la moneda y el país pudo sobrevivir al efecto tequila sin devaluar. Pero con una inflación mayor que los Estados Unidos, principal referente económico, y la moneda atada al dólar de aquel país, Argentina perdía capacidad de exportación y las importaciones se volvían mas fáciles lo cual significaba que salían divisas del país que se compensaban con mas créditos internacionales. En una época de la convertibilidad la Argentina podía sostener un dólar de hasta 0.80 pesos lo que hubiera implicado una reevaluación, evento poco común en la historia del estado, es decir la Argentina podía salir de la convertibilidad, soportar una corrida especulativa y aun así mantener a la moneda, pero se insistió en el mismo sistema, hasta que las reservas se fueron drenando por el desbalance del comercio internacional y cuando se salió, ya no se podía mantener, ni la moneda, ni el sistema financiero desatándose otra vez el caos en el país.
Este caos se podría haber evitado cambiando la política a tiempo.
En el gobierno de Duhalde-Kirchner nos encontramos con una política de sesgo socialista, si bien opuesta a la Menemista cuenta con la característica de que cuando fue realizada, en un país sumido en una nueva crisis, era la única salida posible. El Estado se encontraba otra vez con hambre y violencia en sus calles con costos económicos y sociales que iban a ser de largo plazo. La política de asistencialismo social, default y devaluación era lo único que se podía hacer. El default para no seguir drenando divisas del país en una situación ya critica, el asistencialismo para calmar el caos social reinante y la devaluación para poder redistribuir las pocas divisas en alimentos que se cotizaban medianamente en moneda local. En lo que va del gobierno de Kirchner se cambio de una ayuda social basada en repartos de “ingresos” a las familias mas pobres a un sistema de mantenimiento de precios por medio de acuerdos, subsidios y congelamientos de precios unilaterales. El consumo aumento en gran medida debido a quitas de ingresos que se realizan al sector productivo. Esta transferencias de ingreso en momentos de plena crisis es necesario pero pasada esta puede sobrecalentar la economía, generando inflación y debido a la quita de ingresos al sector productiva este disminuye la inversión comprometiendo el desarrollo futuro. A esta altura ya empieza a ser hora de cambiar de política, de no ser así no se tendrán las inversiones necesarias para abastecer de energía al creciente consumo, ni el transporte necesario para transportar la creciente cantidad de pasajeros y mercaderías comprometiendo la producción. Creo que ya es hora de modificar la política nacional a fin de asegurar el desarrollo futuro.
El país mejoro con la política de Kirchner como mejoro en los primeros años de la convertibilidad de Menem pero querer obtener distintos resultados aplicando la misma acción en contextos diferentes se llama locura.
Sebastián Florindo
2 de enero de 2007




05.02.09 14:31:13, 