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Gobernación de Jujuy

por Sebastian Florindo Email

Gobernación de Jujuy

Ayer a la madrugada la pase frente a la gobernación de Jujuy, en la plaza principal de la capital provincial. Esta joven mujer haciendo topless me pareció digna de una reflexión. Desde la paradoja obvia que la "justicia" es capaz de condenar a aquellas mujeres que hagan lo que ella muestra, es decir, hacer topless, hasta la rigidez propia de una estatua que se contrapone a la fluidez social, a la varianza de la costumbre y a la heteronomia rectora de cada una de nuestras acciones.

La justicia en la gobernación, personificada en la estatua, también desecha la idea de división de poderes, ya que uno - la justicia - parece ser custodia del poder ejecutivo, como asimismo el poder ejecutivo es el instrumento por el cual la justicia se hace valer; de independencia de los poderes, a simple -para seguir con el tono sexuado de la escultura- orgiástica cruza de poderes, que unidas en santo matrimonio -por decretos constitucionales- terminan haciéndose una, haciéndose carne de su carne; y tampoco es arbitrario que use términos cristianos, ya que como testigo firme de esta santa unión, se encuentra ni mas, ni menos, que la catedral jujeña, como dando el visto bueno a esta división de poderes que no es tal, y como queriendo ser invitada a la fiesta. Pero como si eso fuera poco también se encuentra la policía provincial, ocupando el edificio del viejo cabildo, porque el pueblo reunido se ha retirado de este lugar cívico, y dejo en su lugar al aparato armado del poder; para dejarlo a las armas que responden al poder que dicen representar al pueblo, pero que lejos de este, adquirió autonomía; y con su poder habla en nombre de otros para penarlos según lo que considere necesario esgrimiendo la propia defensa de los penados en nombre de la justicia; justicia que se llama neutral, pero que sigue estando con el poder, separado de la plaza donde camina el pueblo jujeño - y sus visitantes- por una fría reja de metal que separa a los unos de los otros; al poder del resto.
Gobernación de Jujuy.

Buenos Aires, 25 de Noviembre de 2014

Pequeña epistemología de la reincidencia

por Sebastian Florindo Email

Pequeña epistemología de la reincidencia*

La reincidencia es la figura legal que establece que alguien que cometió un delito, y fue condenado, ante la comisión de un nuevo delito será sancionado más duramente. Esto no solo parece ser el encubrimiento de una penalidad, mas allá de la pena establecida, sino que sienta las bases para una sociedad aristocrática - donde habita gente de bien y reincidentes, que deberían ser castigados más duramente- sino que también implica un vicio a los juicios que involucran a los que tienen antecedentes.

Cuando se escucha el galope de cascos, se suele pensar en caballos, nunca en cebras; pero no tenemos forma de saber hasta no hacer otras comprobaciones si son realmente caballos. De la misma manera, cuando una persona con frondosos antecedentes se enfrenta al tribunal, se suele pensar en su culpabilidad, y esto antes de cualquier comprobación positiva. Y es más, quizá llegó al tribunal porque las fuerzas policiales cometieron el mismo prejuicio epistemológico, y se puede ir aún afuera del poder punitivo estatal y pensar que la persona con antecedentes fue denunciada solo por tener estos. Total el camino a la condena para estas personas con prontuario es más fácil que para otros, y tiene como corolario que el que denuncia sin fundamentos también sabe que será menos posible que sea condenado por su fabulación dañina, y por eso ante la persona con antecedentes se suele denunciar con mayor impunidad.

Todos hemos sufrido en carne propia, en familiares o conocidos, historias médicas de personas con dolencias que arrastran por meses, años e incluso décadas, sin solución, y conocemos algunos casos en los que lustros después se descubre que la dolencia tenía otra génesis, y recién ahí se puede empezar a tratar el problema realmente y dejar de dar paliativos que, muchas veces, son inútiles, y casi siempre con efectos colaterales. Básicamente el error del tratamiento por años suele ser producto de un primer diagnostico errado, que hace repetir la practica médica. En medicina cuesta la salud y la vida, en la justicia, la libertad, la salud y la vida.

Ya vimos que los antecedentes vician los juicios posteriores. Si a esto le agregamos que el antecedente también puede ser erróneo, no se puede más concluir que epistemológicamente el uso de antecedentes es un disparate a la hora de administrar justicia, un disparate que excede a los acusados en juicios ya que los antecedentes suelen "contagiar" al barrio, que es tildado de peligroso y hace que ante un delito no resuelto se mire naturalmente a una zona geográfica en una socialización de antecedentes.

Sebastian Florindo, Buenos Aires 28-5-2014

Nota escrita para la Asociación Pensamiento Penal. Publicado originalmente en La Revista Pensamiento Penal.