Tags: buenos aires

El argentino promedio no esta en contra del delito

por Sebastian Florindo Email

El argentino promedio no esta en contra del delito

El Argentino promedio no esta en contra del delito, esta frase, chocante de por si, pretende introducirnos en una meditación. Como puntos aclaratorios diré que cuando me refiero al “argentino” hablo de la mayoría de la población y por delito tomare a toda la violación de las normas.

Hoy esta muy de moda, impulsado por los medios masivos de comunicación, hablar de imputabilidad de menores y penas mas duras, llegando incluso al pedido de pena de muerte.

En una situación habitual en la Metrópoli de Buenos Aires podemos analizar un caso testigo, del cual se puede extraer una lógica que se repite en otros ámbitos.

Un colectivo va con exceso de velocidad, sin detenerse donde los pasajeros desean subir. En general esta violación de las normas genera que los pasajeros varados insulten o hagan gestos, y dada la oportunidad (Por ejemplo que el colectivo sea detenido por un semáforo o por el trafico), llegar hasta el medio de transporte y golpear la puerta, a veces con violencia; en este caso es claro que las victimas que quedan varadas reaccionan.

Del colectivero infractor, siendo alguien que no acata las normas, no se puede esperar mucho, las autoridades de transito suelen estar ausentes o en caso de que estén suelen mirar para otro lado, estas cosas se han dicho mucho, pero se puede ir mas allá. ¿Qué pasa con los pasajeros que están en el medio de transporte? Cualquiera sabe que los pasajeros, en general, no solo no alzan la voz en señal de protesta, sino que suelen quedar complacidos por que llegaran a destino más rápidamente. Hasta acá parece claro que lo que importa para pasar a la acción es ser victima y no que se viole la norma.

Este argumento de que al argentino no le molesta el delito sino ser la víctima, se podría objetar diciendo que en las marchas por pedido se seguridad hay mucha gente, que sin ser victima, participa. Esto me parece que no es tan así, ya que la persona que acompaña, generalmente se siente victima por un sentimiento de empatía. La muy oída frase “a cualquiera le puede tocar” no hace mas que confirmar que uno “salta” solo cuando se siente víctima y si no prefiere no meterse, y una sociedad funciona bien, solo en marcos de solidaridad y respeto, cuando un individuo se preocupa hasta por lo no puede afectar. Este no meterse muchas veces implica una complicidad por omisión y no seria complicidad en el caso de que alzar la voz imponga un gran riesgo para la persona.

Ahora veamos, somos cómplices por omisión, y no solo eso, sino que nos solemos sentir reconfortados cuando de la violación a la norma obtenemos un beneficio (Cuando el colectivo no le para a los demás llegamos más rápido). Este es el problema social con el delito, a mi entender. Porque es entendible que los delincuentes delincan, eso los define como tales, pero si hay 30.000.000 de cómplices, aunque sea por omisión, en el país (excluyo a los menores por su imputabilidad) el tema se complica.

El artículo 108 del código penal argentino dice:

Art.108.- Será reprimido con multa de $ 750 a $ 12.500, el que encontrando perdido o desamparado a un menor de diez años o a una persona herida o inválida o amenazada de un peligro cualquiera, omitiere prestarle el auxilio necesario, cuando pudiere hacerlo sin riesgo personal o no diere aviso inmediatamente a la autoridad.
(texto originario con la modificación dispuesta por la ley 24286 en cuanto al monto de la multa).”

Este articulo refuerza la idea de que el delito esta mucho mas extendido de lo que pretendemos. ¿Cuánta gente circula por Retiro a Constitución? ¿Cuántos prestan auxilio a los niños de la calle? Parecería que para la gente “de bien” hay “no delitos”, que son los que no los afectan ni directamente ni empáticamente y delitos malos, que son los que les puede suceder. Así creo que no se puede combatir la criminalidad, porque simplemente toda la sociedad esta inserta en el sistema criminal y ayuda a su reproducción.

Sebastian Florindo

26 de abril de 2009

Sobre la acumulación de la riqueza

por Sebastian Florindo Email

Sobre la acumulación de la riqueza


La acumulación de la riqueza casi siempre se analiza y plantea en el nivel personal, es decir, familias ricas, pero esta no es la única manera.

A finales de 2006 en Buenos Aires nos encontramos con barrios donde las construcciones están en auge. Estos barrios donde se construye tienen la características de ser de clase media o clase media alta y los edificios apuntan compradores en los estratos mas pudientes de la sociedad. La primera contradicción que encontramos es que se construye donde ya son zonas ricas; esto tiene varias contra:
• El precio del terreno es mayor, aumentando el costo de construcción y disminuyendo las ganancias de los inversionistas.
• El costo de las externalidades es mayor dado que al ser estos barrios con elevada densidad poblacional, las molestias causadas por la construcción afectan a mayor cantidad de gente.
• La adecuación de los servicios públicos se vuelve mas costosa y difícil. Construir un hospital o una escuela donde ya no hay espacio libre disponible, es un desafió. Incluso se llega a derribar servicios esenciales para aumentar la población ( como es el caso de la escuela de las Americas ).
• La polución aumenta debido al aumento de transito que provoca congestionamientos, generando además una importante perdida de horas hombre.
• Los lugares que no aumentan su población y se alejan de los valores de las grandes áreas poblacionales ven aumentar sus costos relativos de comunicaciones, transportes y servicios por no llegar a tener una economía de escala

Para evitar estas consecuencias el
estado cuenta con diferentes herramientas, como ser la zonificación y reglamentación.
Sin dudas el elevado nivel de construcción en determinadas zonas implica una concentración de la inversión y la riqueza, pero ya no en familias sino una concentración geográfica. Pero la asimetría no se da solo en el entorno de capital federal
entre barrios ricos y barrios pobres; también existe una asimetría con otros puntos del país que quedan rezagados.
Parece al menos simplemente injusto que ciertos lugares permanezcan al margen del progreso que vive en la actualidad una parte de la Argentina. Se genera un ciclo vicioso en el que las áreas atrasadas son operativamente inútiles, sin transportes y comunicaciones adecuadas, la carga impositiva aumenta lo que hace menos atractivas a las inversiones, sumiendo a estas áreas en un retrazo aun mayor con respecto a las regiones mas avanzadas.

Un proyecto de país federal debe promover el desarrollo parejo en todo su territorio por que a la larga esto no es solo lo moralmente correcto sino que es lo económica y ecológicamente mas sustentable. Disminuir los costos de transporte significa optimizar los recursos.

Sebastián Florindo
26 de diciembre de 2006